Análisis teórico de un caso empírico concreto: Mochileros (teoría social)

  1. Introducción

1.1. Presentación del tema y motivos de su elección.

En el presente trabajo escrito trataré la construcción identitaria de las personas que se adentran y sumergen en viajes de larga duración bajo determinadas circunstancias y con determinados medios, denominados coloquialmente, «mochileros».

Se abordará el proceso identitario de forma complementaria al resto de identidades que pueden formar parte de una persona. Es decir, la construcción de dicha identidad será siempre complementaria a una subjetividad anterior, que determinará, en cierta medida, el grado y la forma en la que la persona se identificará con el estilo de vida del viajante de mochila.

Después de haber vivido durante varios años el proceso identitario al que dirige este estilo de vida, y, de haber conocido un gran número de personas que se identifican con él, el caso empírico deviene una materialización teórica de una experiencia vivida en primera persona.

A partir de interiorizarla mediante la reflexión alejada de la experiencia, surgieron una serie de pensamientos que derivan en el presente hacia la necesidad de describir el proceso identitario de este grupo. Todo ello, en base a una serie de rasgos distintivos y comunes observados en la interacción con otras personas conocidas en el ambiente y reconocidos, a su vez, en la personalidad propia.

Dichos rasgos distintivos y comunes, serán los aspectos empíricos que describiré en detalle, para posteriormente profundizar en su estudio desde el análisis que plantean las lecturas trabajadas, teniendo como finalidad última la de definir la esencia de este grupo identitario.

1.2. Aspectos empíricos seleccionados y su importancia en la construcción de la identidad.

– Inconformismo y sentimiento de despertenencia: Ímpetu por salir de la realidad cotidiana, así como de la cultura en la que la persona habita.

El impulso para plantearse el viaje de mochila proviene -generalmente- de cierto sentimiento de inconformismo o despertenencia, que puede existir respecto a la cultura, a la familia, a la sociedad y su estilo de vida, o, a la ideología imperante del entorno.

Podríamos afirmar que este sentimiento es central para la construcción de la identidad del mochilero porque es el síntoma más significativo -y más relacionado intrínsecamente con la identidad- que aparece previamente a la planificación del viaje.

– Búsqueda de nuevos paradigmas y filosofías de vida: Voluntad de aprender y descrubrir nuevas formas de pensar y de actuar, mayoritariamente divergentes respecto a las dominantes en la cultura de origen.

Es central la inquietud por conocer nuevas formas de entender la realidad, y todo lo que ello conlleva: nuevas formas de vida, nuevos paradigmas, nuevos intereses. Las experiencias, que sólo se pueden llevar a cabo fuera del entorno cotidiano, serán fundamentales para expandir la percepción de la propia identidad. Se podría decir que, a raíz de vivir nuevas experiencias y de razonar desde nuevas perspectivas, la persona es capaz de entender otras maneras de vivir: también gracias a la mixtura cultural, que se produce tanto gracias al intercambio cultural con personas locales como con mochileros de diferentes nacionalidades. La interacción social será, por tanto, fundamental en la construcción identitaria del mochilero.

– Contacto con el mundo espiritual: Interés por profundizar en la espiritualidad, muchas veces debido a la conexión con la naturaleza y con el contacto humano desinteresado.

Existe, en mayor o menor intensidad, un interés por ahondar en las profundidades del inconsciente -o más sutilmente, de lo que la persona desconoce de sí misma-.

Puede tratarse de un interés posterior, es decir, que tras determinada vivencia, aparezca una primera reflexión que empuja al viajante a querer descubrir todo aquello que puede existir más allá de lo tangible, y que habita en una parte muy profunda del ser humano. Se considera un aspecto empírico importante, aunque sea de carácter más abstracto, ya que gracias a dicha profundización el mochilero buscará adentrarse en lugares inciertos y con escasos recursos, a fin de encontrar más respuestas a las preguntas que las experiencias del viaje han suscitado.

– Desarrollo de nuevas capacidades: Poner a prueba la resistencia, tanto física como mental, junto con el desarrollo de la adaptabilidad para superar adversidades.

Durante el viaje, será muy importante fortalecer la resistencia física -para estar en buen estado de salud- y la resistencia mental, ya que si el mochilero emprende el viaje en soledad y por primera vez, es casi seguro que en algún momento sentirá que ha tomado una mala decisión alejándose de su zona de confort y de su entorno familiar y conocido, o que se ha puesto en una situación de peligro o riesgo de forma innecesaria.

El hecho de conseguir adaptarse a las circunstancias sin oponerse a ellas, y, de conservar la fortaleza mental para continuar con el viaje, serán fundamentales para desarrollar la perseverancia y la voluntad y para adquirirlas como capacidades clave en la formación de identidad del viajante de mochila.

2. Análisis del caso empírico

2.1. Perspectivas teóricas y análisis del caso empírico.

Holismo metodológico (basado en el objetivismo): E. Durkheim, K. Marx.

Para esta teoría «lo social constituye una entidad específica», es decir, la sociedad conforma un sistema integrado por un conjunto de individuos que representa una realidad con características propias. (E. Durkheim, 1895).

«Esta sociedad, en especial porque “supera infinitamente al individuo en el tiempo tanto como en el espacio”, está “en condiciones de imponerle los modos de accionar y de pensar que ella consagró con su autoridad”. De esto deriva la regla de método siguiente para el sociólogo: “La causa determinante de un hecho social debe buscarse entre los hechos sociales previos, no entre los estados de conciencia individual”». (Corcuff, p 24).

Análisis del caso empírico

Si aplicamos dicha teoría al fenómeno social colectivo objeto de estudio, podríamos afirmar que la interpretación de los aspectos empíricos tomados como referencia, son motivados por el sistema de autoridad devenido de una serie de hechos sociales previos. Es decir, que el inconformismo y sentimiento de despertenencia, la búsqueda de nuevos paradigmas y filosofías de vida, el contacto con el mundo espiritual y el desarrollo de nuevas capacidades, serían motivados por un hecho social previo y no un estado de conciencia del individuo.

En este sentido, tomando como referencia el texto “De peregrino a turista, o una breve historia de la identidad” (Z. Bauman), podríamos afirmar que la identidad colectiva del mochilero, encuentra su origen en los peregrinos, quienes fueron los primeros en vivir «la experiencia del “yo” descontextualizado y libre de trabas.» (Bauman, p. 45). Como se describe a lo largo del texto, esta figura posteriormente evolucionó a la del paseante, el vagabundo y finalmente a la del turista -que podría considerarse análoga a la del mochilero-.

Así, según el holismo metodológico, los hechos sociales previos que motivan al mochilero a viajar -a parte de la existencia de figuras anteriores-, podrían ser: la globalización, el consumismo, la escasez de contacto con la naturaleza a causa de la economía de ladrillo que acaba con los espacios verdes en las ciudades, la importancia excesiva que le otorga la sociedad y la cultura occidental a lo estético y no tanto al mundo interior, etc.

Individualismo metodológico (basado en el subjetivismo): R. Boudon.

Surgió como reacción al holismo metodológico: Para esta teoría los individuos son el punto de partida para analizar los procesos sociales.

Tal como menciona P. Corcuff en la “Introducción” de Las nuevas sociologías. Principales corrientes y debates, R. Boudon fue uno de los representantes más destacados que definió la teoría así:

«Para explicar un fenómeno social cualquiera (sea este atinente a la demografía, a la ciencia política, a la sociología o a cualquier otra ciencia específica), es indispensable reconstruir las motivaciones de los individuos involucrados en el fenómeno en cuestión, y percibir este fenómeno como resultado de la sumatoria de los comportamientos individuales dictados por esas motivaciones.» (Boudon, 1986).

Análisis del caso empírico

Interpretando los aspectos empíricos tomados como referencia bajo la teoría de individualismo metodológico, podríamos afirmar que los comportamientos individuales de aquellas personas que viajan motivadas por las mismas inquietudes (inconformismo y sentimiento de despertenencia, la búsqueda de nuevos paradigmas y filosofías de vida, el contacto con el mundo espiritual y el desarrollo de nuevas capacidades), construirían la identidad colectiva del mochilero. Es decir, la construcción de la identidad colectiva sería el resultado de las motivaciones individuales que implican determinadas formas de actuar y pensar. Así, la construcción de la identidad del mochilero, estaría basada en los intereses individuales, que en suma, crean la identidad común.

Interpretando el caso empírico bajo la perspectiva de esta teoría, podríamos decir que el estado de conciencia del individuo conforma el núcleo de la construcción de esta identidad, ya que gracias a este, el sujeto decide emprender el viaje de mochila donde se encuentra con personas que comparten las mismas inquietudes y reflexiones.

Relacionalismo metodológico

Esta teoría surgió como alternativa a la polaridad entre holismo e individualismo. No obstante, no llegó a consolidarse como un tercer método, al ser estar muy marcada dicha polaridad en la metodología sociológica. En palabras de P.Corcuff, el relacionalismo metodológico:

«Lleva a redefinir el objeto mismo de la sociología: ni la sociedad, ni los individuos, considerados como entidades separadas, sino las relaciones entre individuos (de las interacciones cara a cara a las interdependencias amplias que se da en llamar “estructuras sociales”), al igual que los universos objetivados que ellas forjan y que les sirven de sustento, puesto que son constitutivos de los individuos y a la vez de los fenómenos sociales.» (p.28).

Aunque pretenda superar los programas del holismo y el individualismo, y por tanto, sea útil para ampliar la perspectiva, el relacionalismo sigue moviéndose en la relación individual-colectivo.

Análisis del caso empírico

Poniendo el caso empírico bajo la luz de esta teoría, podríamos decir que la identidad del mochilero se construye tanto desde la conciencia del individuo como de la realidad objetiva que se le impone. Lo interesante de esta teoría, aplicada al caso, es que se puede contemplar de forma más clara la importancia de las relaciones entre los individuos.

En este sentido, es destacable pensar en la identificación como una construcción y no un proceso terminado. Así es como el mochilero vive su realidad en movimiento: construyendo un recorrido que se materializa en kilómetros, en el reconocimiento de algún origen común compartido con otros diferentes a él mismo, pero también en la construcción de una pieza identitaria que se ajustará a otras que ya forman parte de la propia identidad. El mochilero adquiere una nueva identidad que será parte de sí, aunque vuelva a la realidad cotidiana, donde continuará con su andadura vital que, tarde o temprano, le llevará a replantearse su deconstrucción y reconstrucción, tal como plantea S. Hall en Introducción: ¿Quién necesita la identidad? (p. 15).

Conclusión

A modo de conclusión, se recogerá brevemente la visión que aporta cada una de las interpretaciones metodológicas, para posteriormente, exponer el modo que considero más idóneo para entender el proceso de construcción de la identidad colectiva objeto de estudio y de lo que significa la misma en las personas que la adoptan para autodefinirse.

Así pues, tomando como punto de partida el análisis desde la perspectiva del holismo metodológico, podríamos afirmar de forma análoga, que la motivación del mochilero de salir de su zona habitual o de confort, sería la misma que motivó a los peregrinos a huir de las ciudades: existe en ellos la necesidad de ir al desierto, no a buscar la identidad, sino a perderla (Z.Bauman, p. 44). En este sentido, la necesidad de viajar del mochilero nace del rechazo a la realidad cotidiana, a la cultura determinante, a la sociedad y sus modos de vida, la precariedad laboral, espiritual, etc. Es desde la depersonalización, que el viajante se encuentra consigo mismo, con una mismidad desconocida hasta entonces. Dicha despersonalización se consigue únicamente alejándose del entorno cotidiano que define el resto de identidades que conforman su subjetividad. Por lo tanto, desde este punto de vista, el factor determinante es externo y, en cierta forma, objetivo.

En contraposición, la interpretación del individualismo metodológico induce a pensar quela identidad del mochilero se construye a partir de una conciencia individual que determina una serie de actos (vendrían a ser los aspectos empíricos descritos), gracias a los cuales la persona tiene un interés por descubrirse y, a partir de dicho descubrimiento, pretende reinterpretar las realidades y su propia identidad. Este será por tanto, el factor común que tendrán todas aquellas personas que se identifiquen con este colectivo: la necesidad de descubrir una parte de su persona que hasta entonces desconocían.

Desde el punto de vista del relativismo metodológico, podríamos afirmar que la necesidad de la persona que viaja es la de encontrarse consigo mismo, pero gracias a la aproximación cultural y personal con lo otro, es decir, a través de la interacción con el medio y con otro ser humano (local o de diferente), el mochilero descubre su propia identidad: más flexible, abierta, dispuesta al entendimiento y la empatía. De esta forma, casi como un espejo, el mochilero ve a través de lo nuevo, una nueva versión de si mismo, desconocida hasta ese momento.

En suma, las tres interpretaciones expuestas me parecen válidas y útiles para analizar el proceso identitario del mochilero. No obstante, no considero factible aplicar las interpretaciones por separado, si no que lo interesante es evaluar los aspectos empíricos bajo cada una de ellas, como se ha planteado en el presente trabajo, para poder interpretar de una forma más amplia cada uno de los aspectos.

Después de haber evaluado cada una de las interpretaciones y de la lectura desde la vivencia personal, considero que la finalidad última del mochilero que viaja para autodescubrirse gracias al conocimiento del mundo y de personas afines o completamente opuestas, es deconstruir la identidad, que hasta el momento del viaje probablemente había sido incuestionable, y no por voluntad propia, sino por la imposibilidad de apreciar su rigidez, debido al encerramiento cultural y social.

Tal como describe Z. Bauman en De peregrino a turista, o una breve historia de la identidad, creo que la esencia de la identidad del mochilero se encuentra en esas ganas profundas de estar en contra de las estipulaciones, de lo duradero, lo estanco. Creo que la finalidad última de toda persona que pone bajo el punto de mira la deconstrucción identitaria a través de los viajes y de la mixtura cultural, en el fondo busca desafiar la estructura psicológica de lo que desde siempre se ha considerado inamovible -tanto para la persona misma como para su entorno cotidiano-. El mismo viaje supone una puesta en movimiento de lo físico – el mismo cuerpo – con la intención de derrocar los deberes, las obligaciones cotidianas, y, de ponerse a prueba a través de nuevas experiencias.

El viaje es, por tanto, un movimiento de ida y vuelta pero nunca definitivo, tal como lo es el concepto de identidad: Los viajes, como la identidad, son un devenir constante, ambos impulsados por nuevos descubrimientos y por la adaptabilidad a lo nuevo, tanto del mundo físico, de las ideas, como el mundo espiritual. Tal como menciona Stuart Hall en Introducción: ¿Quién necesita la identidad?:

«
El enfoque discursivo ve la identificación como una construcción, un proceso nunca terminado: siempre «en proceso». No está determinado, en el sentido de que siempre es posible «ganarlo» o «perderlo», sostenerlo o abandonarlo.» (S. Hall, p.15)

Considero así, que la identidad del mochilero, otorga a la persona una riqueza experiencial inigualable a cualquier otro proceso identitario. Podría afirmar que es uno de los procesos más transformadores, ya que en todo momento se pone a prueba la estabilidad psicológica, previamente marcada, de la propia subjetividad. En este sentido, creo que es útil entender el concepto de identidad como un devenir constante y por tanto, es necesario desafiar su rigidez.

No obstante, creo que existen límites que deben ser respetados: Todo viaje identitario debe entenderse como un ciclo transformador, ya que lo verdaderamente útil es aprender algo concreto de cada una de las posibles identificaciones por las que podemos atravesar. Pienso que es la única forma de interiorizar el proceso identitario sin caer en fanatismos e idealizaciones, para adoptar los cambios y las riquezas que cada proceso deja a través de la empíria, aparte de asimilarlos con conciencia.

En todo caso, para mí, la deconstrucción identitaria es un puente a la construcción de nuevas identidades que pueden ser más moldeables y adaptables a la realidad – aunque siempre condicionadas a las necesidades sociales-.

Considero que la identidad del mochilero se ha expandido en los últimos años debido al creciente cuestionamiento de los jóvenes hacia las normas establecidas y, sobre todo, al estilo de vida occidental y globalizado. El caso empírico me lleva a pensar que como sujetos sociales siempre estamos construyendo nuevas formas de entender la propia esencia del ser humano y del sentido de la existencia; de ahí el carácter discursivo del concepto identidad y de los procesos identitarios: concibo a ambos conceptos como formas de expresión tanto de individuos como de colectivos que, al sentirse representados con determinados rasgos comunes, resignifican o significan una realidad y su paradigma, generando así los cambios que consideren necesarios para la evolución de la sociedad.

Por tanto, tras vivirlo en carne propia y tras haber aplicado las teorías metodológicas objeto de estudio al caso concreto, la conclusión clave del presente trabajo es que el proceso identitario de construcción y deconstrucción es una herramienta potencialmente transformadora de la realidad social.

BIBLIOGRAFÍA

  • CORCUFF, P. (2013) Las nuevas sociologías. Principales corrientes y debates, 1980-2010. Madrid. Editorial Siglo XXI.

-“Introducción. De la herencia filosófica al programa relacionalista y al lenguaje constructivista” – Pp. 19-33.

-Capítulo 4 “Individuos singulares, individualizados y plurales”- Pp. 105-126.

  • HALL, S. – BAUMAN, Z. (2003) “Introducción: ¿quién necesita la identidad?” en HALL, S. – DU GAY, P. (comp.) Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires. Amorrurtu Editores. Pp. 13-39.
  • BAUMAN, Z. (2003) “De peregrino a turista, o una breve historia de la identidad” en HALL, S. – DU GAY, P. (comp.) Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires. Amorrurtu. Editores. Pp. 40-68.
  • GERGEN, K. J. (1992) “El asedio del yo” en El yo saturado. Dilemas de identidad en el mundo contemporáneo. Barcelona. Paidós. Pp. 19-39.

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